11 nov 2008

Modulo:Transformaciones y desafíos en la educación

Hace cuatro años buscaba un lugar para ir de luna de miel y una amiga con quien hablaba diariamente por Messenger me sugirió conocer Tailandia, no sabía nada de este lugar, qué podía tener de interesante?, comencé mi búsqueda en Internet y para mi sorpresa había muchas más información de la que esperaba, en primer lugar ubiqué Tailandia en el mapa, me informé sobre sus costumbres, su idioma, la moneda, entre otros, encontré una página web que habia diseñado un chico español para dar cuenta de su viaje, la pagina comenzaba diciendo: “si el paraíso existe está en Tailandia” y dejaba una dirección de email para realizar consultas, le escribí y el mail de respuesta fue casi inmediato, adjunto al mail había un mapa que tenía marcado los lugares mas importantes para visitar en el transcurso de cuatro semanas, las direcciones de algunas páginas web que recomendaba: la línea area que llegaba al país, dónde comprar pasajes internos, hoteles, traslados, etc. Ingresando al sitio de la compañía aérea pude realizar la consulta de los horarios y precios de los pasajes, hice la reserva y posteriormente compre los pasajes pudiendo abonar con mi tarjeta de crédito, luego imprimí los billetes electrónicos que presente en el aeropuerto antes de embarcar. La página de la compañía de trenes tailandeses me permitió hacer la reserva de los traslados internos, pudiendo elegir la ubicación y el servicio preferido en el tren (coche con aire acondicionado, lugar donde dormir, y que deseaba para cenar). Realice una búsqueda de hoteles en cada una de las ciudades que iba a visitar, ingrese al sitio de cada uno para ver los servicios, la tarifa y la ubicación en el mapa de la ciudad, luego hice las reservas en cada uno de ellos para los días necesarios, llegue a Tailandia y pague todos los servicios con mi tarjeta de débito, con la cual además extraje dinero en moneda del país en cada ciudad visitada, registré cada paisaje con mi cámara de fotos y subí las mismas a un fotolog para que mis amigos pudieran seguir el viaje, mi mayor sorpresa fue estar en medio de una isla alejada del continente hablando con familiares y amigos a través del Messenger y saludándolos por medio de la camarita web, increíble, estábamos muy lejos y sin embargo la tecnología nos acercaba.
La tecnología es parte de mi vida diaria, se acabaron las colas en el banco para pagar los impuestos, contar con el efectivo para realizar una compra, comprar el diario, ir al supermercado a principio de mes haciendo largas colas para pagar en la caja, ir a la Terminal de ómnibus a conseguir pasajes para viajar; mis principales medios de comunicación son el celular y el correo electrónico. Actualmente soy docente virtual para una universidad y comparto semanalmente las clases con alumnos de distintos puntos del interior del país y del extranjero.

La tecnología fue cambiando gradualmente mis rutinas y costumbres; y como las mías cambió muchas de las formas de trabajar y comunicarse de grandes grupos de la sociedad, tanto en nuestro país como en el mundo; por eso adhiero a lo expresado por Castells “una revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado” (Castells: 2005).

Creo que estamos viviendo en calidad de protagonistas en una sociedad que se describe como una “sociedad de la información en la que las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se ponen al servicio de la actividad humana” (Levis:2004) y como ciudadanos de este mundo globalizado debemos formarnos con competencias que nos permitan ejercer un juicio critico sobre el uso de estas tecnologías y de la información que nos aportan, sin perder la capacidad de detectar que hay grandes sectores de la población mundial que aun no solamente no acceden a las nuevas tecnologías sino tampoco a la alfabetización tradicional y hasta en algunos casos, al agua potable.

El papel de la educación es fundamental para la adquisición de estas estrategias teniendo en cuenta lo expresado por Gros: “dejar de centrar la mirada en las máquinas para plantearnos el tipo de educación más adecuada y conseguir que haya una verdadera apropiación de la tecnología...” (Gros:2004).



Bibliografía utilizada

Manuel Castells; La era de la información (1997); Tomo I, Economía, Sociedad y Cultura; Capítulo 1: "La revolución de la tecnología de la información".

Begoña Gros; De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que…. cambie la escuela (2004), Jornadas Espiral, Barcelona

Levis, Diego; Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (2004): "Modelo para armar” en Signo y Pensamiento nº 44, Bogotá

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